"Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»." (Juan 1:29)
Quienes crecieron escuchando el Evangelio seguramente oyeron muchas veces la expresión "Cordero de Dios", pero pocas personas conocen el profundo significado que encierra esa imagen.
¿Por qué la Biblia compara a Jesús con un cordero? ¿Qué representa este símbolo para millones de cristianos en todo el mundo?
El cordero en la tradición bíblica
Desde el Antiguo Testamento, el cordero simboliza la inocencia, la pureza y la entrega.
Durante la Pascua judía, las familias sacrificaban un cordero como signo de liberación y esperanza. Aquella tradición quedó profundamente arraigada en la historia del pueblo de Israel.
Cuando Juan el Bautista presenta a Jesús como "el Cordero de Dios", está anunciando que Él será quien ofrezca su vida por amor a toda la humanidad.
No es una imagen de debilidad, sino de entrega voluntaria, misericordia y salvación.
El Buen Pastor y el pequeño cordero
Existe otra imagen que ha acompañado al cristianismo durante siglos: Jesús sosteniendo un cordero entre sus brazos.
Esta representación nace de las palabras del Evangelio, donde Jesús se presenta como el Buen Pastor que conoce a cada una de sus ovejas y nunca abandona a quien se ha perdido.
El pequeño cordero simboliza a cada persona.
Representa la fragilidad, la necesidad de protección y la certeza de que siempre existe un camino de regreso.
Es una imagen que transmite paz incluso antes de ser comprendida con palabras.
Un símbolo que sigue vigente
Más allá de las creencias personales, la figura del Buen Pastor continúa inspirando a millones de personas por el mensaje que transmite.
Habla de compasión, de cuidado, de paciencia y de la importancia de acompañar al que más lo necesita.
Por eso muchas familias eligen tener una imagen de Jesús en su hogar: no solo como una expresión de fe, sino también como un recordatorio cotidiano de esperanza, serenidad y amor.
Una obra pensada para acompañar los espacios de hoy
Inspirados en esa tradición, en REZARTE reinterpretamos el arte religioso con una mirada contemporánea.
Buscamos conservar el profundo significado de estas imágenes, incorporando una estética cálida, luminosa y serena que pueda integrarse naturalmente en los hogares actuales.
La obra de Jesús sosteniendo un pequeño cordero representa precisamente ese mensaje de protección, cercanía y confianza que ha acompañado a generaciones de cristianos.
No pretende ser únicamente un elemento decorativo, sino una presencia que invite al silencio, a la reflexión y a la paz.
Porque algunas imágenes tienen la capacidad de recordarnos, cada día, que nunca caminamos solos.
Una obra inspirada en esta historia

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